Fibrilación auricular, cuando el corazón pierde el ritmo


Actualizado:

Guardar

«A lo mejor me levanto con 90 pulsaciones y a media mañana me noto super nerviosa y ya estoy en 115, 120, 130, acelerada. Es una sensación desagradable y rara todos los días». Quien habla es Cecilia Salvador, presidenta de AEPOVAC y miembro de la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), que desde los 17 años convive con fibrilación auricular. «Es la arritmia sostenida más frecuente que existe», apunta el doctor Juan Cosín, Jefe de Sección en el Hospital Arnau de Vilanova (Valencia) y presidente de la Asociación de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología.

En el caso de Cecilia, que nació con una cardiopatía congénita y actualmente sufre también insuficiencia cardiaca, empezó de forma leve, pero tras la última de las cuatro operaciones de corazón que ha tenido, la arritmia se hizo más evidente. La fibrilación auricular se produce cuando la aurícula, que es donde está el centro de control del ritmo cardiaco, deja de funcionar correctamente. «Esa arritmicidad aumenta el número de pulsaciones y se pierde contracción auricular (que es la que hace que la sangre pase de la aurícula al ventrículo). La sangre no circula por la aurícula, que queda sin movimiento y existe riesgo de formar coágulos, que es el mayor problema, puesto que hay riesgo de ictus y embolismo», explica el doctor Juan Cosín.

Esta patología es muy frecuente en España a partir de los 80 años (uno de cada cinco la sufre), ya que su aparición está muy relacionada con el envejecimiento. En el caso de Cecilia son sus otras enfermedades del corazón las que han desencadenado las arritmias.

A la hora de trazar un perfil de paciente tipo, el doctor Cosín apunta a que suelen ser personas de avanzada edad, aunque empieza a ser más prevalente a partir de los 60 años. No hace distinciones por sexo, ya que afecta de modo similar a hombres y mujeres. Tener hipertensión arterial, diabetes, obesidad, apnea del sueño o ser sedentario aumenta el riesgo de sufrir fibrilación auricular. También el hipertiroidismo, los consumos excesivos de alcohol y el consumo de cocaína pueden desencadenarla.

El síntoma más frecuente son las palpitaciones. También puede manifestarse como una sensación rara en el centro del pecho, mayor cansancio o ligeros mareos, pero hasta un 20% de los afectados pueden ser asintomáticos. Además, hay pacientes en los que esta arritmia aparece y desaparece. En todos los casos, asegura el cardiólogo, el objetivo es conseguir un diagnóstico precoz para evitar el ictus.

Para ello, por encima de los 65 años y con factores de riesgo como hipertensión, apnea del sueño, obesidad o diabetes, en cada visita médica se recomienda tomar el pulso o hacer un electrocardiograma que permita ver si tiene la arritmia. «Los que tienen un reloj inteligente o un marcapasos que monitoriza el ritmo permiten un control de forma continua. Si aparece la arritmia lo que vemos en el aparato nos permite estar alerta», explica el doctor.

Cuando se detecta, y antes de iniciar tratamiento, hay que controlar las comorbilidades que han desencadenado la arritmia (obesidad, hipertensión, diabetes, apnea del sueño…). Después se valorará la medicación para mejorar los síntomas y prevenir el trombo.

La mejor manera de prevenir la aparición de fibrilación auricular es controlar los factores de riesgo. «Especialmente la hipertensión, evitar la obesidad, hacer ejercicio regular, y estudiar el sueño si nos escuchan pausas respiratorias mientras dormimos», aconseja el doctor Cosín. Cuidar la alimentación también es fundamental. «Hay datos del estudio PREDIMED que indican que la dieta mediterránea puede prevenir la fibrilación auricular», concluye.

Ver los
comentarios

Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *